COMPAÑIA BRITANICA DE LAS INDIAS ORIENTALES


La compañía que devoró un imperio


 
Capitalismo, guerra y saqueo en la India británica

 

Antes de que la India quedara bajo el control directo del Imperio británico, una empresa privada ya ejercía autoridad en su nombre: la Compañía Británica de las Indias Orientales. Fundada en 1600 mediante una carta real otorgada por Isabel I, esta sociedad nació como un negocio dedicado al comercio de especias, sedas y textiles. Sin embargo, dejó de ser únicamente comercial con el paso del tiempo. Durante más de 200 años, gobernó territorios, recaudó impuestos, libró guerras y cambió radicalmente la economía india.
 
Esta práctica representó una prueba temprana del monopolio colonial, donde el interés privado se integró con la autoridad política. La generación de riqueza estuvo sustentada en mecanismos de coerción, el uso de la fuerza y el empobrecimiento de las comunidades locales.

Una empresa con respaldo estatal

La Compañía se creó para competir con portugueses y neerlandeses en Asia. La Corona británica le concedió el monopolio del comercio inglés con Oriente. Al principio actuó como empresa mercantil: organizaba expediciones, establecía factorías y comerciaba con productos asiáticos.
El equilibrio cambió. Con capital privado y apoyo político, fortificó enclaves estratégicos como Madrás, Bombay y Calcuta. Estos asentamientos funcionaban como bases militares y administrativas.
Desde el siglo XVII empezó a actuar como actor político. En sus acuerdos con el Imperio mogol negociaba como potencia. La militarización fue progresiva y planificada.

Plassey y el inicio del dominio territorial
 
El punto decisivo llegó en 1757 con la Batalla de Plassey. Robert Clive, funcionario de la Compañía, organizó una operación basada en sobornos y alianzas internas contra el nawab de Bengala, Siraj-ud-Daulah. La victoria fue rápida.
Desde ese momento, la Compañía controló Bengala, una de las regiones más ricas del mundo. Asumió funciones de gobierno. Obtuvo el derecho de recaudar impuestos y usó esos ingresos para financiar nuevas campañas. Los beneficios no se reinvirtieron en el territorio. Se enviaron a Londres como dividendos. Una empresa privada convirtió una región entera en fuente de extracción fiscal sistemática.
 
Un Estado corporativo

A finales del siglo XVIII, la Compañía gobernaba a millones de personas. Mantenía un ejército de más de 200.000 soldados, mayor que el del propio Reino Unido. Recaudaba impuestos, administraba justicia y dictaba normas.
Funcionaba como un Estado corporativo. Las decisiones se tomaban en Londres por directivos y accionistas que no vivían en la India. La distancia reducía la responsabilidad. La violencia ampliaba la base fiscal.
Robert Clive reconoció ante el Parlamento británico la magnitud de la riqueza extraída y la facilidad con que se obtuvo.
 
Desindustrialización y hambre

Antes del dominio británico, la India era una de las mayores economías del mundo. Tenía industria textil avanzada, agricultura productiva y comercio dinámico. Ese equilibrio se rompió. Los impuestos elevados, los monopolios forzados y la competencia desigual destruyeron talleres locales. Los tejidos indios fueron desplazados por productos británicos protegidos en Europa. La economía quedó subordinada al mercado británico.
 
La hambruna de Bengala de 1770 fue el episodio más grave. En medio de la sequía, la Compañía mantuvo impuestos y exportaciones. Murieron entre siete y diez millones de personas. Los dividendos enviados a Londres aumentaron.
En el siglo XIX, ya bajo administración directa de la Corona, las hambrunas continuaron. Entre 1876 y 1900 murieron más de veinte millones de personas. El modelo priorizaba exportaciones y equilibrio fiscal.
 
Rebelión y continuidad

La Rebelión de los Cipayos de 1857 fue la respuesta a décadas de abusos. Soldados indios, campesinos y sectores locales se levantaron. La represión fue dura. Marcó el fin del poder político de la Compañía.
En 1858, el Parlamento británico disolvió la Compañía y transfirió el control a la Corona. El cambio fue administrativo. El Raj británico heredó su sistema fiscal y su lógica de extracción.
 
Un modelo

La Compañía Británica de las Indias Orientales no fue una excepción. Fue un modelo. Ensayó formas de dominación económica y política que luego adoptaron Estados coloniales y grandes corporaciones. Su historia muestra cómo el capital, con respaldo militar y legal, puede gobernar territorios enteros. Sin necesidad de un Estado nacional directo en la primera fase.