Paseo de la Reforma
Ciudad de México
Ciudad de México es una capital vibrante, desbordante de historia, modernidad y simbolismo. Desde el momento de la llegada, asombra con su caos ordenado, sus rascacielos vigilando el horizonte y calles que respiran siglos de cultura viva.
Paseo de la Reforma y las Catrinas
El Paseo de la Reforma, flanqueado por árboles, fuentes y esculturas, es una de las avenidas más emblemáticas del país. En su recorrido destaca el Ángel de la Independencia, majestuoso bajo el sol. Durante nuestra visita, la avenida estaba adornada con figuras de Catrina, símbolo festivo del ciclo entre la vida y la muerte, convertidas en guardianas coloridas de la ciudad. Estuvimos aquí en las fiestas de Muertos de 2017.
Teotihuacán
Una de las experiencias más impactantes fue la visita a Teotihuacán. La Pirámide del Sol y la Pirámide de la Luna se alzan como monumentos eternos. Desde la cima de la primera, el horizonte parece infinito. El lugar transmite la grandeza de una civilización milenaria.
Xochimilco
En los canales de Xochimilco navegamos en una trajinera decorada con flores y colores vivos. La música de mariachis acompañaba el recorrido mientras el atardecer teñía el cielo. Un paseo lleno de encanto y tradición.
Museo Nacional de Antropología
Dedicar un día al Museo Nacional de Antropología fue una decisión acertada. Desde las cabezas olmecas hasta las piezas mayas y aztecas, cada sala es un recorrido por la historia prehispánica. El museo no solo exhibe piezas: cuenta la historia de un país.
Centro Histórico
El Palacio de Bellas Artes, con su arquitectura de mármol blanco, es símbolo cultural de la ciudad. Muy cerca, la Torre Latinoamericana ofrece una panorámica impresionante: un mar de edificios, plazas y vida, donde el pasado y el presente se entrelazan con naturalidad.
Ciudad de México nos gustó por sus contrastes y su energía. Es un lugar donde lo ancestral y lo contemporáneo conviven en armonía, y cada calle invita a detenerse y escuchar su historia.