FRANCIA Y SUS COLONIAS

 



De Napoleón al dominio colonial ultramarino


Francia fue una potencia imperial europea. No fue la primera ni la más extensa, pero su trayectoria tuvo dos fases conectadas. La primera fue la expansión continental bajo Napoleón. La segunda, el imperio colonial en África y Asia durante los siglos XIX y XX.

Ambas respondieron a una lógica común: subordinación política, control económico y uso sistemático de la fuerza.

 

El imperialismo napoleónico (1799–1815)

Cuando Napoleón llegó al poder en 1799, Francia ya estaba en guerra. Transformó ese escenario en un proyecto de expansión continental. El discurso hablaba de modernización y orden legal. La práctica se sostuvo en ocupación militar y extracción económica.

Francia combatió y ocupó territorios como España, Italia, estados alemanes, Polonia y zonas del antiguo Sacro Imperio. Los territorios sometidos pagaban tributos, entregaban recursos y aportaban soldados al ejército francés. La economía quedaba subordinada a París.


El bloqueo continental, diseñado contra Gran Bretaña, convirtió Europa en un espacio económico controlado por Francia. Se sumaron requisiciones forzosas de alimentos, materias primas y obras de arte. El resultado fue debilitamiento económico y dependencia estructural.


Las guerras napoleónicas se extendieron desde la península ibérica hasta Rusia. Las estimaciones sitúan entre cuatro y seis millones las muertes causadas por combates, hambre y epidemias asociadas a la guerra. Campos arrasados. Ciudades ocupadas. Jóvenes movilizados lejos de su lugar de origen. La expansión tuvo un coste humano elevado en toda Europa.


El modelo aplicado fue ocupación militar, imposición fiscal y reorganización administrativa. El espacio era europeo. Los métodos fueron similares a los utilizados después en territorios coloniales.


2. El imperio colonial francés (siglos XIX–XX)

Tras la caída de Napoleón, Francia inició una expansión ultramarina sistemática.

Comenzó con la invasión de Argelia en 1830 y se consolidó a finales del siglo XIX en África y Asia. La lógica fue continuidad: control territorial, extracción económica y coerción.


Argelia

La ocupación comenzó en 1830 y duró más de 130 años. Argelia fue integrada formalmente en el Estado francés, pero sin igualdad jurídica real para la población local. La resistencia fue respondida con campañas militares prolongadas, destrucción de cultivos y desplazamientos forzosos.


Entre 1835 y 1875 murieron entre 500.000 y 1.000.000 de personas como consecuencia de violencia directa, hambre y desestructuración social. Las tierras fértiles fueron confiscadas para colonos europeos.


Entre 1954 y 1962, la guerra de independencia incluyó torturas, desapariciones y ataques contra población civil.

 

Indochina

Tras la guerra franco-china (1884–1885), Francia consolidó la Indochina francesa: Vietnam, Camboya y Laos. La administración impuso monopolios y plantaciones orientadas a la exportación. La economía local quedó subordinada al mercado francés. La represión política fue constante. Movimientos nacionalistas fueron vigilados y perseguidos. Los conflictos posteriores del siglo XX tuvieron raíces en este periodo.


África subsahariana

En África occidental y ecuatorial, Francia aplicó sistemas legales diferenciados como el indigénat. Estos marcos permitían trabajo forzoso, castigos corporales y control administrativo directo. Los impuestos y la requisa de mano de obra sostuvieron economías extractivas orientadas a la metrópoli. Las campañas militares contra comunidades resistentes fueron frecuentes.

 

Valor histórico

La experiencia francesa muestra continuidad entre expansión continental y colonialismo ultramarino. Control político. Extracción económica. Violencia estructural.

Desde Argelia hasta Indochina y África subsahariana, el dominio se sostuvo mediante confiscación de tierras, trabajo forzoso y represión.

Un análisis equilibrado exige considerar también estos costes humanos.

 

Recapitulación comparativa: tiempo, violencia y memoria


Los capítulos anteriores han examinado distintos procesos de expansión europea:

  • La construcción de la Leyenda Negra.
  • El dominio corporativo británico en la India.
  • El colonialismo neerlandés en Asia.
  • La trayectoria imperial francesa.


El contraste temporal es relevante.

 

La expansión española en América ocurrió en el siglo XVI. Gran parte del colonialismo británico, neerlandés y francés se desarrolló entre los siglos XVIII y XX.


El contraste estructural también es claro. La expansión española combinó conquista con integración social y marcos jurídicos formales para poblaciones indígenas. Los imperios posteriores aplicaron con mayor frecuencia segregación racial, trabajo forzoso y extracción económica prolongada.


India bajo dominio británico, las Islas Banda bajo la VOC, Argelia bajo Francia o Java bajo el sistema de cultivo forzoso muestran que la violencia colonial no desapareció con el tiempo. Se organizó. Se institucionalizó. Se hizo más eficaz.

Sin embargo, estos episodios ocupan un espacio menor en la memoria pública. No existe una narrativa equivalente a la Leyenda Negra para los imperios industriales. Este desequilibrio importa.


Muchos de los procesos coloniales más intensos ocurrieron cuando el discurso del progreso y la civilización ya estaba plenamente formulado.

Los próximos capítulos abordarán casos concretos de expulsión, exterminio y esclavización masiva. Para entenderlos, es necesario situarlos en esta continuidad histórica.

 

LA VOC. EL COLONIALISMO HOLANDÉS

 




La VOC y el colonialismo neerlandés: control, violencia y explotación en Asia

 

La Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales (VOC) se fundó en 1602 por los Estados Generales de los Países Bajos. Era una empresa de capital abierto,  orientada al comercio asiático, sobre todo especias como nuez moscada, clavo y canela.
Aunque se definía como compañía mercantil, recibió poderes que le permitieron actuar como entidad político-militar. No fue una excepción dentro del modelo europeo. Funcionó de forma similar a otras compañías coloniales.
La VOC fue la primera gran corporación multinacional con emisión pública de acciones y amplias competencias estatales. Podía mantener ejércitos y flotas, construir fortificaciones, negociar tratados, administrar justicia y acuñar moneda.
Estos poderes le permitieron hacer la guerra y gobernar territorios sin supervisión directa constante. Actuaba según intereses comerciales. El objetivo era asegurar monopolios y maximizar beneficios.
Combinaba empresa y Estado. Violencia y comercio. Control económico y autoridad política.

Las Islas Banda

Entre 1609 y 1621 la VOC conquistó las Islas Banda, única fuente mundial de nuez moscada en ese momento. La población local mantenía redes comerciales propias y rechazó el monopolio neerlandés. El gobernador Jan Pieterszoon Coen respondió con una campaña militar prolongada.
El resultado fue la destrucción casi total de la sociedad insular. De unos 13.000–15.000 habitantes, apenas un millar permaneció tras matanzas, deportaciones y huida forzada.
Los supervivientes fueron obligados a trabajar en plantaciones controladas por la Compañía. Las tierras se redistribuyeron bajo supervisión colonial. El objetivo era asegurar el monopolio.
En 1619 la VOC tomó Yakarta y fundó Batavia, centro administrativo y militar neerlandés en Asia. Desde allí impuso impuestos, monopolios y control sobre la producción local. El comercio dejó de ser intercambio. Pasó a ser sistema de control territorial.
La Compañía intervenía en la política local. Apoyaba a unos gobernantes y desplazaba a otros según conveniencia. La autonomía de muchas comunidades quedó reducida. La fuerza fue un instrumento habitual.
 
Violencia urbana

La violencia no se limitó a zonas rurales. En 1740, en Batavia, fuerzas vinculadas a la VOC perpetraron una masacre contra la población de origen chino tras tensiones económicas y sociales. Se estima que murieron alrededor de 10.000 personas en pocas semanas. La represión alcanzaba a cualquier grupo considerado amenaza económica o política. La violencia era parte del sistema de control.
La VOC fue liquidada en 1799 tras una crisis financiera prolongada. Sus territorios pasaron al Estado neerlandés. El modelo de extracción continuó.
Entre 1830 y 1870 se aplicó en Java el Cultuurstelsel. Los campesinos debían dedicar parte de sus tierras o trabajo a cultivos de exportación para beneficio de los Países Bajos. Durante buena parte del siglo XIX, más del 30 % del presupuesto neerlandés procedía de rentas coloniales. En los territorios explotados aumentaron el empobrecimiento y la inseguridad alimentaria.
En la segunda mitad del siglo XIX, el Estado neerlandés emprendió campañas para consolidar su dominio total del archipiélago. La Guerra de Aceh (1873–1914) fue una de las más largas. Incluyó quema de aldeas, ejecuciones y represalias contra población civil. Se estima que murieron cerca de 100.000 personas, en su mayoría civiles.
La historiografía actual coincide en que el colonialismo neerlandés combinó intensidad económica y violencia estructural. La destrucción de las Islas Banda, las masacres urbanas y el trabajo forzoso no fueron hechos aislados. Formaron parte del sistema. El dominio unió poder corporativo, respaldo estatal y coerción prolongada. Los beneficios fueron elevados. El coste humano, considerable.