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ESTAMBUL.

“El arte bizantino es la puerta luminosa entre lo terrenal y lo divino.”


De todos los viajes que he hecho por Europa, Estambul fue la gran sorpresa. Había escuchado maravillas, pero no imaginaba cuánto me iba a fascinar. Como ocurrió más tarde con Marrakech, esta ciudad no solo cumplió las expectativas… las superó con creces.

Estambul es historia, aromas, minaretes y bazares. Una ciudad que no se agota: siempre ofrece algo nuevo. Y, sobre todo, una de esas que se quedan contigo para siempre.

Consejos para vivir Estambul

  • Viaje realizado en febrero de 2011 (13–17 de febrero).
  • Desde Alicante no hay vuelos directos: volamos con Iberia, escala en Madrid.
  • Se necesita pasaporte. En aquel momento, la visa se pagaba en el aeropuerto; hoy puede tramitarse online.
  • Nos alojamos en el Hotel Djem, junto a la Mezquita Azul, decoración otomana y trato familiar. Lamentablemente, ya no existe.
  • La mejor forma de recorrer el centro histórico: a pie. Todo está muy cerca.

Desde nuestro hotel, a pie:

  • Plaza de Sultanahmet – 1 min
  • Mezquita Azul – 5 min
  • Cisterna Basílica – 7 min
  • Santa Sofía – 7 min
  • Gran Bazar – 10 min
  • Palacio de Topkapi – 15 min
  • Bazar de las Especias – 17 min
  • Mezquita de Süleymaniye – 22 min
  • Eminönü – 23 min
  • Torre Gálata – ~30 min cruzando el puente

Cuatro días en la ciudad de los minaretes

Día 1

Visita a la Mezquita Azul y paseo hasta Eminönü. Recorrimos el Bazar de las Especias y tomamos un barco por el Bósforo. Ver la ciudad desde el agua es imprescindible: mezquitas, palacios y barrios se alinean en las colinas.

Día 2

Jornada en el Palacio de Topkapi: patios, harén, reliquias y vistas espectaculares al estrecho. Un viaje en el tiempo al Imperio Otomano.

Día 3

Mañana en el Gran Bazar, con sus más de 4.000 tiendas. Un laberinto de alfombras, lámparas y especias. Consejo: memoriza la entrada para no perderte… o piérdete a propósito.

Día 4

Paseo por la parte moderna: Plaza Taksim, Torre Gálata y cruce del puente Gálata, donde pescadores lanzan sus cañas sobre el Bósforo.

Las mezquitas

Además de la Mezquita Azul, nos impresionó la Mezquita Nueva, junto al Bazar de las Especias: más sencilla, menos concurrida, pero igualmente hermosa.

Normas de acceso:

  • Mujeres: cubrir la cabeza con un velo.

  • Hombres: entrar descalzos.

Consejo: lleva siempre un pañuelo ligero en la mochila si eres mujer. En muchas mezquitas los prestan.

Los bazares

El Gran Bazar es un mundo dentro de otro: alfombras, joyas, dulces, recuerdos… todo bajo cúpulas y pasillos interminables. El Bazar de las Especias es más pequeño, pero aquí mandan los aromas: canela, azafrán, comino, té de manzana, frutos secos, lokum.

Consejo: regatea siempre con una sonrisa. Y si te pierdes… disfrútalo.

Estambul se queda

Estambul superó mis expectativas. Es una ciudad segura, fácil de recorrer y con mucho por descubrir. Sus bazares, mezquitas y paseos junto al Bósforo hacen que siempre haya algo nuevo que ver y disfrutar.