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TETUÁN.MARRUECOS

Tetuán: calma, medina y una escapada muy cercana

Tetuán, medina

Acceso a la medina de Tetuán

“La probabilidad de que tu vuelo salga a tiempo es directamente proporcional a la importancia de llegar tarde a tu destino”.

— Ley de Murphy

Viaje a Marruecos (mayo 2024). Mi primer contacto con el país fue Marrakech (2019), intensa y fascinante. Esta vez tocó Tetuán: más serena, local y poco turística. Iban a ser 4 días, pero la cancelación del vuelo de regreso lo alargó a 5. Aun así, es un destino curioso para una escapada corta.

Llegada y alojamiento

Volamos desde Alicante con tarifa completa por 157 € (2 personas, ida y vuelta, maleta de cabina, bolso y asientos). Nos alojamos en la Riad El Manantial (en la medina): 204 € por cuatro noches con desayuno. Silenciosa, cuidada y con gran atención.

  • Traslado: la riad organizó taxi de aeropuerto y guía para el primer acceso por la medina (no se entra en coche). Muy útil para orientarse.
  • Tip ahorro: contacta por WhatsApp con la riad; a veces mejor precio que en plataformas.

Qué ver en Tetuán

La medina (auténtica y poco comercial)

Lo más destacable: su medina, muy bien conservada y con vida local real. Menos tiendas “para turistas”, menos regateo, más cotidianidad. Con guía por la mañana y paseos libres por la tarde, en un día ves lo esencial.

El Ensanche (huella española)

El Ensanche, legado del antiguo protectorado español, luce arquitectura singular y bien cuidada. Interesante contraste con la medina.

¿Cuántos días?

Tetuán se visita en 1 día (medina + ensanche). Dos días dan margen para paseos tranquilos y repetir rutas.

Excursiones cercanas

  • Tánger (al norte): a ~1 hora. Ciudad portuaria con mezcla de influencias y bonitas vistas.
  • Chaouen (al sur): la “ciudad azul”, fotogénica y perfecta para un día.

Gastronomía (en corto)

En la medina es fácil encontrar cafeterías sencillas y platos tradicionales a buen precio. Para cenar tranquilos, la propia riad suele recomendar sitios cercanos según horario y aforo.

Compras y paseos

  • Medina: artesanía local sin aglomeraciones.
  • Ensanche: paseo arquitectónico y comercios de barrio.
  • Rincones tranquilos: patios, terrazas y plazas para hacer “paradas” sin prisa.

Seguros y prácticos

  • Seguro de viaje: tras la cancelación del vuelo, quedó claro que compensa (opciones básicas desde ~17 €; útil fuera de la UE).
  • Orientación: la primera mañana con guía en la medina ahorra tiempo (¡y vueltas!).

Cronología del viaje (mayo 2024)

  • Día 1: llegada, traslado, primer paseo con guía.
  • Día 2: medina y ensanche (mañana con guía; tarde libre).
  • Día 3: rutas repetidas, compras, descanso en la riad.
  • Día 4: paseos tranquilos. Vuelo cancelado de noche.
  • Día 5: noche extra y reorganización. Regreso a Alicante.

Conclusión

Tetuán es una ciudad auténtica, serena y nada masificada. Perfecta para 1–2 días, especialmente si la combinas con Tánger o Chaouen. Con vuelo barato, riad con encanto y guía local, la experiencia es cómoda y redonda.

Riad El Manantial


Etiquetas: viajes, Tetuán, Marruecos, medinas, escapadas, norte de África

 

VIENA.AUSTRIA

Viena: cinco viajes a la elegancia imperial (1995–2023)

Palacio Belvedere, Viena

Belvedere, Viena


“Viena no se impone, se insinúa. No grita, susurra.”


Viena es una ciudad a la que he regresado en varias ocasiones. La visité por primera vez en octubre en 1995 y, desde entonces, he estado cuatro veces mas.

Destaca por su arquitectura imperial y su historia. Uno de los recorridos habituales ha sido caminar desde la Ópera por la Ringstrasse, pasando por el Parlamento y el Ayuntamiento (Rathaus), entre otros edificios históricos.

Incluso en mi viajes por motivos profesionales,  encontré tiempo para recorrer la ciudad a pie. Viena combina patrimonio, orden urbano y una vida cultural consolidada.

Viena en invierno

La mayoría de mis visitas a Viena han sido en diciembre. En esa época la ciudad está iluminada y cuenta con mercadillos de Navidad en distintos puntos. En noviembre de 2010 recorrimos sus calles con la sensación de volver a un lugar conocido. Antes habíamos estado en 2006 y 2009.

En 2023 regresé por quinta vez, acompañado por mi hermana menor y su marido. Su interés principal eran los mercadillos navideños, que en algunos ámbitos institucionales se denominan “mercados de invierno”. Nosotros viajamos con la intención de visitar los tradicionales mercadillos de Navidad.

Nos alojamos en el Hotel Exe Viena, situado a unos diez minutos en tranvía del Ayuntamiento. El tranvía 44 nos dejaba junto al Parlamento. Desde esa zona era fácil desplazarse a pie a los principales puntos del centro.

Mercadillos entre palacios

El primer día lo dedicamos al Palacio de Schönbrunn, que ya habíamos visitado en 2006. No recordaba bien aquella primera visita. Recorrimos de nuevo las salas y también el Museo de Carruajes Imperiales, situado dentro del mismo recinto.
Almorzamos en una cafetería del complejo. Pedimos salchichas con puré y goulash. La comida fue correcta y el precio razonable. Frente a la fachada principal del palacio se encontraba uno de los seis mercadillos que visitamos. El de Schönbrunn destaca por su ubicación junto al conjunto barroco.

Otro día fuimos a la Catedral de San Esteban, en el centro de la ciudad. La entrada al interior cuesta 6 euros. Visitamos las vidrieras y las capillas. En los alrededores había otro mercadillo con puestos de comida y bebida caliente. Después caminamos por el Graben y la Kärntner Straße. Comimos en Vapiano Moulin Rouge, un restaurante de cadena donde preparan la pasta al momento. La opción resultó práctica y a precio moderado.


Palacios y arte imperial

Dedicamos una jornada a la Biblioteca Nacional Austriaca. La sala principal, de estilo barroco, cuenta con frescos, globos terráqueos y fondos antiguos. Es uno de los espacios más destacados de la ciudad.

Cerca se encuentra la Cripta Imperial, en la Iglesia de los Capuchinos. Allí están enterrados miembros de la dinastía Habsburgo, entre ellos Francisco José y la emperatriz Isabel. Las urnas funerarias son piezas de metal trabajadas con gran detalle. En esa zona visitamos también el mercadillo de Freyung, de menor tamaño y ambiente tranquilo.

El mercado más grande es el de Rathausplatz, frente al Ayuntamiento. Reúne numerosos puestos y una iluminación extensa. Junto a él se encuentra la Iglesia Votiva. En Maria-Theresien-Platz, entre los museos de Historia del Arte y Ciencias Naturales, hay otro mercadillo.

Belvedere y Karlplatz

El último día visitamos el Palacio de Belvedere. Allí se exponen obras de Gustav Klimt, entre ellas El beso. Después caminamos hasta Karlplatz para ver la Iglesia de San Carlos Borromeo. También entramos en el edificio de la Secesión, donde se conserva un friso de Klimt. Comimos en el restaurante Bier & Bierli, cerca de la Ópera. Ofrece cocina tradicional y precios razonables.

Detalles prácticos

En viajes anteriores volábamos con escala desde Alicante o Valencia. En 2023 optamos por un vuelo directo. Para trasladarse desde el aeropuerto al centro, el City Airport Train (CAT) es rápido. En grupo, puede resultar más práctico un traslado privado. El transporte público funciona con regularidad. Tranvía y metro permiten desplazarse con facilidad. Estar alojado cerca del centro o de una línea directa simplifica los trayectos. Viena se recorre bien a pie.

En distintos viajes hemos hecho pausas en cafés tradicionales para tomar melange, tarta Sacher o apfelstrudel. En una visita anterior asistimos a un ensayo general de la Escuela Española de Equitación, en el Hofburg. Días después acudimos a una representación completa. Viena mantiene un entorno ordenado y limpio. Es una ciudad que conserva su patrimonio y su ritmo estable.

Seguiré regresando cuando tenga ocasión.


Etiquetas: viajes, Viena, Austria, Europa, mercados de Navidad, palacios imperiales, cafés históricos

LA PAZ Y SANTA CRUZ

Bolivia 2017: La Paz y Santa Cruz de la Sierra

"No hay propiamente edad de la vejez. Se es viejo cuando se comienza a actuar como viejo."

En 2017, por motivos profesionales, viajé en dos ocasiones a Bolivia. Visité La Paz y Santa Cruz de la Sierra, las dos ciudades más importantes del país. No fue un viaje turístico, pero aproveché los ratos libres para recorrer, observar y formarme una impresión personal. No todos los viajes inspiran asombro o ganas de volver; a veces, simplemente confirman que no todo destino conecta con uno. Este fue uno de esos casos.

La Paz

Teleférico de La Paz

Vista de La Paz

Llegué sin grandes expectativas, pero tampoco con prejuicios. Situada en un cañón que desciende desde El Alto —a más de 4.000 metros de altitud—, La Paz parece colgar de los cerros, hecha de ladrillo crudo, cables, escaleras y pendientes infinitas. A esa altura, todo cuesta: el aire escasea y hasta un paseo corto agota.

El centro histórico gira en torno a la Plaza Murillo, con la Catedral Metropolitana, el Palacio de Gobierno y el Parlamento. El conjunto no logra imponerse: edificios modernos y torres desproporcionadas rompen la armonía, y el tráfico caótico lo invade todo. La Paz me pareció la capital menos atractiva de América Latina. Me quedé con las ganas de visitar el Salar de Uyuni, pero el tiempo y las distancias lo hicieron inviable.

Santa Cruz de la Sierra

Catedral de Santa Cruz de la Sierra

Catedral de Santa Cruz de la Sierra

Pasados unos meses, volé a Santa Cruz. A menor altitud, el aire se respira mejor y el clima tropical suaviza la estancia. Su plaza principal y la Catedral de ladrillo visto son sus principales atractivos, junto a algunos palacetes coloniales. Es la capital económica del país, con un ambiente más abierto y empresarial, aunque sin grandes reclamos turísticos.

Fue una experiencia más llevadera que en La Paz, pero tampoco despertó entusiasmo. La estancia fue correcta, sin tensión ni emoción. Bolivia, con su patrimonio cultural y natural —Sucre, Potosí, Salar de Uyuni, Lago Titicaca— tiene destinos de gran valor, pero en este viaje concreto no logré conectar con sus dos ciudades principales.

Reflexión final

Con 73 años y muchos destinos ya recorridos, sé que probablemente no regresaré a Bolivia. Lugares como el Salar de Uyuni o el Lago Titicaca seguirán siendo para mí paisajes admirados desde la distancia.


Etiquetas: viajes, Bolivia, La Paz, Santa Cruz de la Sierra, Sudamérica, capitales, turismo cultural

ESTAMBUL.

“El arte bizantino es la puerta luminosa entre lo terrenal y lo divino.”


De todos los viajes que he hecho por Europa, Estambul fue la gran sorpresa. Había escuchado maravillas, pero no imaginaba cuánto me iba a fascinar. Como ocurrió más tarde con Marrakech, esta ciudad no solo cumplió las expectativas… las superó con creces.

Estambul es historia, aromas, minaretes y bazares. Una ciudad que no se agota: siempre ofrece algo nuevo. Y, sobre todo, una de esas que se quedan contigo para siempre.

Consejos para vivir Estambul

  • Viaje realizado en febrero de 2011 (13–17 de febrero).
  • Desde Alicante no hay vuelos directos: volamos con Iberia, escala en Madrid.
  • Se necesita pasaporte. En aquel momento, la visa se pagaba en el aeropuerto; hoy puede tramitarse online.
  • Nos alojamos en el Hotel Djem, junto a la Mezquita Azul, decoración otomana y trato familiar. Lamentablemente, ya no existe.
  • La mejor forma de recorrer el centro histórico: a pie. Todo está muy cerca.

Desde nuestro hotel, a pie:

  • Plaza de Sultanahmet – 1 min
  • Mezquita Azul – 5 min
  • Cisterna Basílica – 7 min
  • Santa Sofía – 7 min
  • Gran Bazar – 10 min
  • Palacio de Topkapi – 15 min
  • Bazar de las Especias – 17 min
  • Mezquita de Süleymaniye – 22 min
  • Eminönü – 23 min
  • Torre Gálata – ~30 min cruzando el puente

Cuatro días en la ciudad de los minaretes

Día 1

Visita a la Mezquita Azul y paseo hasta Eminönü. Recorrimos el Bazar de las Especias y tomamos un barco por el Bósforo. Ver la ciudad desde el agua es imprescindible: mezquitas, palacios y barrios se alinean en las colinas.

Día 2

Jornada en el Palacio de Topkapi: patios, harén, reliquias y vistas espectaculares al estrecho. Un viaje en el tiempo al Imperio Otomano.

Día 3

Mañana en el Gran Bazar, con sus más de 4.000 tiendas. Un laberinto de alfombras, lámparas y especias. Consejo: memoriza la entrada para no perderte… o piérdete a propósito.

Día 4

Paseo por la parte moderna: Plaza Taksim, Torre Gálata y cruce del puente Gálata, donde pescadores lanzan sus cañas sobre el Bósforo.

Las mezquitas

Además de la Mezquita Azul, nos impresionó la Mezquita Nueva, junto al Bazar de las Especias: más sencilla, menos concurrida, pero igualmente hermosa.

Normas de acceso:

  • Mujeres: cubrir la cabeza con un velo.

  • Hombres: entrar descalzos.

Consejo: lleva siempre un pañuelo ligero en la mochila si eres mujer. En muchas mezquitas los prestan.

Los bazares

El Gran Bazar es un mundo dentro de otro: alfombras, joyas, dulces, recuerdos… todo bajo cúpulas y pasillos interminables. El Bazar de las Especias es más pequeño, pero aquí mandan los aromas: canela, azafrán, comino, té de manzana, frutos secos, lokum.

Consejo: regatea siempre con una sonrisa. Y si te pierdes… disfrútalo.

Estambul se queda

Estambul superó mis expectativas. Es una ciudad segura, fácil de recorrer y con mucho por descubrir. Sus bazares, mezquitas y paseos junto al Bósforo hacen que siempre haya algo nuevo que ver y disfrutar.

ROMA

"La vida es lo que sucede mientras estás ocupado haciendo otros planes."

— Séneca

Hay ciudades que se visitan una vez y quedan en la memoria. Y hay otras a las que siempre se vuelve. Roma es esa ciudad para mí. No importa cuántas veces la camines: siempre queda algo por ver, por admirar, por volver a sentir. Entre ruinas imperiales y trattorias escondidas, la Ciudad Eterna nunca se repite. Cada visita es un nuevo capítulo en una historia que no se agota.

Consejos para vivir Roma como local

  • Nunca viajes a Roma en coche: tráfico caótico, aparcamiento casi imposible y muchas zonas restringidas.
  • Vuelos económicos desde Valencia, Alicante o Madrid son frecuentes. En 2007 volamos por solo 39 € ida y vuelta con Clickair.
  • Desde Fiumicino, lo más rápido es el tren a Termini; desde Ciampino, autobuses o transfer privado si sois varios.
  • Alojarse cerca de Termini garantiza buena conexión y proximidad a muchos monumentos.
  • Compra entradas online para Coliseo, Foro Romano y Museos Vaticanos (GetYourGuide, Civitatis) para evitar colas.
  • Para comer, reserva con El Tenedor (TheFork) y busca trattorias auténticas y sin pretensiones.
  • Roma se vive a pie: caminar es la mejor manera de descubrir su esencia.

Cuatro viajes, cuatro momentos

2007: El primer encuentro (20–24 de febrero)

2009: Redescubriendo con calma (22–25 de mayo)

Coincidimos con la final de la Champions League. Revisitamos lugares y añadimos:

2012: Invierno romano

Una visita pausada y menos turística. Disfrutamos con calma de iglesias menos conocidas y museos, sin prisas.

2019: Roma en compañía (2–6 de diciembre)

  • Viajamos con mi hermana y su marido.
  • Alojamiento en Hotel Ariston, cerca de Termini.
  • Coste total por pareja: menos de 500 € (vuelo + hotel).
  • Entradas online para Museos Vaticanos, Coliseo y Foro. Basílicas y Panteón, gratuitas.

Lo que Roma siempre tiene para dar

  • El Coliseo, esa postal eterna que impone silencio.
  • El Foro Romano, un paseo entre piedras con voz.
  • La Fontana di Trevi, donde siempre cae una moneda más.
  • El Panteón, lugar perfecto para detener el tiempo.
  • Plazas como Navona, España, Venezia… cada una con su carácter.
  • San Pedro, sus columnas y su cúpula majestuosa.
  • Trastevere, con sus callejones y ropa tendida.
  • Museos Vaticanos y la Capilla Sixtina.
  • Castillo Sant’Angelo, vigilante sobre el Tíber.
  • Las grandes basílicas, siempre abiertas y acogedoras.

Caminar Roma: el gran consejo

Nunca alquilamos coche en Roma. Lo más valioso está a escala humana: iglesias escondidas, fuentes inesperadas, trattorias familiares. Caminar es la mejor forma de entender Roma. Solo a pie se descubre la vida que fluye entre sus piedras.